Bienvenido


Hola, mi nombre es Anita Silva Aguilar y te doy la mas coordial bienvenida a este espacio el cual considero un pedazo de mi corazón, pues en este lugar dejo ver un poquito de mi persona de lo que soy, de mis pensamientos así como mis sentimientos más profundos. Espero que tu estancia en este lugar te resulte placentero. Y de antemano muchas gracias por tu visita.







viernes, 28 de enero de 2011

ORACIÓN POSTRADA


Con amor: Para aquellas personas
 que me han regalado 
 una bofetada fisica ó verbalmente.



Esta mañana, antes que  el sol despertara; caminé por el bosque. Respiré aire con olor a pino, llené mis oídos con hermosos cantos de avecillas que anunciaban ya un nuevo día, iluminé mis ojos con colores vivos y llegué hasta donde nace el río para saciar mi sed. (Volví a la vida, con fuerza).

De regreso a casa empecé a coger leños, un leño por cada palabra hiriente que le has obsequiado a mi persona. Empecé a coger flores, una flor por cada palabra de amor obsequiadas desde que apareciste en mi vida. (Mis manos estaban llenas de tantas cosas bellas).

Una vez en casa...mis brazos perdieron su fuerza y cayeron al suelo aquellos leños junto con las más hermosas flores.  (Mis ojos buscaban la hoguera) Levanté los leños, mientras me acercaba a la chimenea.  Y uno a uno, palabra trás palabra, leño trás leño, fuí quemando en aquel fuego, cayendo de rodillas frente a ellos, mientras les miraba extinguirse. (Siendo inevitable detener aquellas lágimas que rodaban por mis mejillas).

Convertí los leños en cenizas y llené mis manos de ella. Más rápido que de prisa me subí al tejado y una brisa fría (como las que hay en invierno) acarició mi rostro secando aquellas lágrimas... fué entonces que me coloqué en posición...(como quien reza un "padre nuestro") y abrí  la palma de mis manos...(desaparecio la ceniza). El viento se la habia llevado...sentí mi alma limpia, tranquila, libre, ligera... pues ya habia llorado, ya se habian esfumado aquellas tus palabras hirientes.

Poco después, (con mucha prisa) bajé del tejado buscando las flores. Fuí levantando del suelo una a una, flor trás flor, palabra trás palabra de amor que me diste, las cogí con mucho cuidado, (como quién coge un crío recienacido). He hice un ramo con ellas, era tan grande, precioso, único en aroma (tanto que mi pecho aún conserva aquella fragancia) y coloqué aquel ramo de flores frente a la imagen de la Virgen María, haciendo esta oración:

"Oh! Virgen María...
perdona a quien me ha ofendido,
cubrele con tu manto bendito,
no permitas que siga pasando frío.

¡Madre!..prestale tus ojos,
para que sea capaz de mirar con dulzura,
con esa misma dulzura que solo irradian tus ojos.

Prestale ¡Oh madre tus manos!
para que sea capaz de acariciar con amor infinito,
para que sea capaz de preparar un guiso
 exquisito con todos aquellos
 ingredientes que nos regala el mundo.

Prestale...(¡Te lo suplico!) tus labios...
para que sea capaz de hablar con amor
a aquél que también le ha ofendido...
no permitas madre que su corazón
se llene de odio y rabia infinita...
no permitas que siga ofendiendo a aquella persona
a quien ha jurado amar.

Ilumina...(¡Madre por favor!) su camino,
no permitas que caiga,
no le sueltes de la mano...¡No!...


 Tóma de mí lo que gustes,
pero devuelvele; la paz, el amor,
la felicidad, la tranquilidad y la serenidad
que tanto necesita."

Con devoción te lo pido,
Amén.


martes, 28 de diciembre de 2010

QUE TE DICE MI MIRADA.




¿Qué te dice mi mirada?
Cuando se clava con tus ojos
¿Qué te dicen mis labios?
Cuando rozan los tuyos.

¿Qué te dicen mis manos?
Cuando al despuntar el alba acaricia tu cuerpo.
¿Qué te dice mi corazón?
Cuando en un abrazo se funde con tu pecho.

¿Qué te dice mi piel erizada?
Cuando en nuestra alcoba se muestra ante ti desnuda

Ven y dime al oído,
te quiero escuchar de cerca.
¿Qué te dice mi alma y toda yo competa?

¿Qué te dice mi cuerpo?
cuando al contacto de tus manos tiembla.
¿Qué te dicen mis ganas?
¿Y la húmedad de mi cueva?

¿Qué te dicen mis gemidos?
¿Y el grito de mi llanto placentero?
Anda, ven y dime al oído
que quiero escuchar de cerca,
¿Qué te dice mi alma?
¿Y toda yo completa?

martes, 21 de diciembre de 2010

DESVÍSTEME OTOÑO




Vienes llegando,
vienes tocando,
entrando por la puerta grande

cual otoño en el mes de septiembre.  


¡Pasa! Te estaba esperando.  
Con el hambre de un te quiero
con la sed del beso en tus labios

con la paciencia dormida en mis brazos

con la esperanza anidada en mi pecho
de hacerte el amor
lentamente, muy despacio.

Desvísteme otoño
cual hojas en la rama del árbol
que ansiosa estoy de poseerte
sentirte dentro,
cual sangre ardiente de mis venas.  


¡Desvísteme otoño!
cual hojas en la rama de un árbol
quiero beber de tus labios
 

comer de tus manos 
saciar el hambre que tengo
hasta caer dormida
profundamente en tus brazos.